Las mujeres que hacen Flex Color


Detrás de cada cortina que llega a su lugar hay manos que cortaron, probaron y verificaron que todo estuviera bien. Muchas de esas manos son de mujeres. Esta semana las visibilizamos.


En planta, en el showroom, en el proyecto


Cuando se compra una cortina, solo vemos el resultado. No vemos a la operaria que supervisó el corte, a la asesora que escuchó al cliente hasta comprender que necesitaba, al equipo de diseño que eligió cada tela pensando en quién la iba a usar. Y aun así, sin eso, esa cortina no podría ser lo que es.  Ese trabajo que no vemos tiene nombre, trayectoria y criterio. En Flex Color, muchos de esos nombres y de esas historias pertenecen a mujeres. 


Mujeres que entraron sin saber coser y hoy enseñan. Ellas, que llevan años viendo crecer una empresa desde adentro. Que entienden que un detalle mal ejecutado antes de la entrega puede arruinar todo, y que por eso miran dos veces. Que construyeron equipos donde trabajar bien y trabajar cómoda no son cosas separadas. 


Voces de adentro


María Suárez — Encargada de la línea Londres


María no habla de máquinas ni de metros de tela cuando le preguntás qué es lo que más le gusta de su trabajo. Habla de la gente joven. De la posibilidad de transmitirles algo.


«Haber armado un grupo desde cero. Yo les enseñé a coser y hoy somos un grupo lindísimo de puras mujeres.»


Hay algo en esa frase que dice mucho más que una descripción de puesto. María construyó algo: no solo una línea de producción, sino un equipo. Un espacio donde el oficio se aprende, se comparte y se sostiene entre todas. Y cuando alguien le pregunta si vale la pena entrar al rubro, su respuesta es directa: «Que aproveche la oportunidad, porque es un oficio que la va a acompañar para toda su vida.»


Susana Nancy Guevara — Metalúrgica, inicio de producción


Susana entró a Flex Color cuando la empresa era, en sus palabras, «solo un puñado de cortinas y muchos sueños.» Hoy es parte de una compañía que distribuye en todo el país y sigue creciendo.

Hay algo que destaca con genuina gratitud: la oportunidad que le dio Flex Color de insertarse en el rubro metalúrgico, un espacio que no siempre les abrió las puertas a las mujeres, y que a ella le permitió crecer en los dos sentidos que importan, dentro de la empresa, ganando experiencia y responsabilidad con los años, y por fuera, como persona y como profesional.

Desde su lugar, el inicio de toda la cadena productiva, lo que la mueve es simple y concreto: «Que todos los días cumplo y trato de dar lo mejor de mí misma.» La consistencia de alguien que eligió comprometerse, día a día, durante toda una trayectoria.


Melisa González — Sector de Probadores


Antes de que una cortina llegue al cliente, alguien la prueba. Alguien verifica que todo lo que se diseñó, cortó y cosió funcione exactamente como tiene que funcionar. Ese alguien, muchas veces, es Melisa.

Su aprendizaje más importante en estos años no fue técnico. Fue de criterio: «La importancia de que cada detalle salga correctamente antes de que llegue al cliente.» En un producto que se mide en milímetros y se ve todos los días en un espacio, ese criterio no es un detalle menor. Es lo que separa un buen producto de uno excelente.

Y lo que más valora del día a día, más allá del trabajo en sí, es el ambiente que se generó. El grupo. Ese tejido invisible que hace que ir a trabajar tenga otro peso. 


Lorena — Sector de Cobranzas


Lorena describe su trabajo desde un lugar que no siempre se nombra cuando se habla de empresas: la confianza. «La confianza que nos tienen. Trabajamos cómodas y nos ayudamos mucho entre nosotras.»

Y cuando habla del crecimiento del equipo femenino en la empresa, no lo presenta como una política ni como un logro de gestión. Lo presenta como una consecuencia natural: «A lo largo del tiempo el número de mujeres ha crecido mucho porque realmente nos gusta el trabajo que hacemos.» Cuando el trabajo tiene sentido, cuando hay un buen equipo y hay confianza, la gente se queda. Y atrae a otras.


Lo que estas historias dicen de Flex Color


Podríamos hablar de procesos, de tecnología, de catálogos y de metros cuadrados cubiertos. Pero lo que define a una empresa no es solo lo que fabrica, sino cómo lo hace y quiénes lo hacen.

FlexColor es lo que es porque hay personas que eligen dar lo mejor todos los días. Porque hay encargadas que enseñaron un oficio desde cero y hoy lideran equipos que funcionan. Porque hay mujeres que encontraron en un rubro inesperado un lugar donde crecer de verdad. Porque hay inspectoras de calidad que saben que el detalle importa. Porque hay equipos donde la confianza y la ayuda mutua son parte del trabajo cotidiano.

Esta semana es una buena excusa para decirlo en voz alta. El resto del año, ellas ya lo están demostrando.

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